domingo, 24 de mayo de 2026

LA FIGURITA OLVIDADA

Así la dejaron, como se deja una figurita en una estantería; una que un día adornó un lugar privilegiado de la casa, hasta que llegó otra nueva y la desplazaron a una despensa donde el polvo se acumulaba y sólo quedaba esperar recuperar lo que alguna vez creyó suyo.

Pero ella no quería resignarse a vivir con esa sensación de figurita olvidada, venida a menos.

Quería salir de aquella alacena en la que parecía haberse quedado atrapada.

No fue fácil, pero consiguió hacerlo, paso a paso.

Imaginó a esa figurita sacudiéndose el polvo acumulado durante años, saltando hacia un lugar donde realmente fuera valorada, y no apartada por si algún día la otra se rompía.

Al principio dolía más. Cada paso hacia la salida pesaba, pero poco a poco alejarse de aquel rincón dejó de dar miedo.

Y la figurita encontró otro lugar, otras personas que supieron darle el valor que antes no quisieron ver en ella.

Entonces dejó atrás aquel sitio, y también a quienes nunca fueron capaces de reconocer lo que realmente valía.

martes, 19 de mayo de 2026

EL HUECO EN LA CAMA

La almohada empapaba sus lágrimas como la tierra se empapa de la lluvia.

Amanecía y sus ojos aún no se habían cerrado, mirando una lejanía que no iba más allá de las paredes de su dormitorio.

Sus pensamientos, a veces, quedaban estancados en una imagen que no quería ver.

Él con otra, cuando aún estaba caliente el hueco en su cama.

Lo peor de todo era no comprender cómo había sucedido.

Pero sucedió, y mientras ella sentía los cortes en su corazón roto, él sonreía a otro corazón.

Y llegó un día tardío en el que ya su almohada no se empapaba de lágrimas, ni veía el amanecer desde su ventana, y el hueco que dejó se tornó frío.

Tan frío como los pedazos de su corazón, pero aun así podía volver a amar.