domingo, 22 de marzo de 2026

¿SOLA?

¿Sola?, no, ella no está sola. Está más acompañada de lo que están la mayoría.

No le hace falta tener una pareja para ser feliz. Ya lo es, con lo que tiene y con quien tiene.

No tiene que soportar la presencia de alguien que no la ama, ni se interesa por sus proyectos o sus inquietudes, ni que cuando está enferma le pregunte sólo por compromiso.

Nunca le gustaron las falsedades.

Ni quiere estar con quien ama si no la aman. Tampoco con quien la ama si ella no ama.

Así que no fue difícil la decisión: estar sola.

No, no es una decisión inquebrantable, sólo es hasta que llegue quien se merezca estar en su vida y, si no llega, ella ya lo tiene todo.

Disfruta viendo un amanecer, el mar saludando a la orilla, que nunca se cansa de hacerlo; así es el amor que ella quiere.

Se siente afortunada cuando despierta y descubre que ha tenido la suerte de vivir un día más.

Le encanta oír música y bailar, donde y con quien quiera, aunque a veces sea sola.

Es feliz cuando está con las personas que quiere y sabe que el cariño es recíproco.

Disfruta mirando la luna, en cualquiera de sus fases, porque la luna tiene un embrujo que le llena el alma.

Le gusta caminar y sonreír sin motivo alguno, aunque en realidad el simple hecho de vivir cada día ya es un motivo.

También es feliz cuando escribe, porque es una forma de expresar parte de lo que lleva dentro.

Y disfruta tomando ese café de la mañana, con ese olor a hogar.

Lo fácil hubiera sido estar con cualquiera, pero a la larga, lo difícil.

Ella prefirió hacer al principio lo difícil para tener esa paz que ahora le resulta tan fácil, como el mar que cada día vuelve a besar la orilla.

miércoles, 18 de marzo de 2026

LO QUE DE VERDAD IMPORTA

El amor de verdad existe, lo he visto en varias ocasiones, unas con más profundidad y otras con menos.

Hoy me he encontrado con una amiga de la infancia.

Iba con su marido, al que también conozco desde hace muchos años.

Han estado un rato hablando conmigo y me han dado una noticia triste: ella está muy enferma, no hay demasiadas esperanzas.

Me lo dijo mi amiga, mientras su marido le daba ánimos, intentando transmitirle esperanza.

En un momento dado, ella se alejó. No está bien emocionalmente, es lógico; hace poco que le han dado la noticia.

Entonces, su marido me contó la gravedad de la situación y me dijo:

Perdona, mejor dejo de hablar porque no quiero que ella me vea llorar.

Estaba llorando mientras se desahogaba, y yo solo podía escuchar.

No hay mucho que decir en estos casos.

Después de tantos años siguen unidos, con amor de verdad.

Cuando nos separamos me quedé triste. Recordé los momentos de nuestra juventud y cuando me contó que había conocido a un chico y se había enamorado.

Desde entonces siempre los vi juntos y felices. No era apariencia, era real.

Tengo esperanza de que se ponga bien; cosas más raras han pasado.

Les dije que les llamaría de vez en cuando para saber cómo están.

Pero también pensé en lo afortunada que soy en estos momentos.

Porque lo más importante es la salud, y no merece la pena estar triste por cosas que no están en nuestras manos.

Esta situación me ha reafirmado aún más en una idea: hay que vivir, hacer lo que uno quiera, sin pensarlo tanto.

Porque un día, no sabemos cuándo, podemos recibir una mala noticia y entonces el mundo se vuelve del revés…

y quizá ya no podamos hacer aquello que hemos estado postergando.

EL PESO DE LA ARMADURA

Se colocó una armadura para que no le hirieran.

La llevaba a todos los lugares.
Era pesada. Apenas podía caminar, ni expresar lo que realmente sentía.

Nadie podía oírle, nadie podía verle de verdad, porque nunca se dejaba ver.

La llevaba incluso ante quienes jamás le habrían herido.

Y así continuó su vida:
sin que nadie le dañara…
excepto él mismo.

CUANDO NO ESTABAS

Fue un beso tan real que, cuando desperté, te busqué.

Te llamé en la noche, pero no respondiste.

Tan real que sentí tus labios en los míos.

El calor de tu cuerpo junto al mío.

Vi tus ojos, al cerrar los míos.

Escuché tu risa en el silencio.

Tu olor impregnó mis sentidos.

Tan real que permaneciste junto a mí, cuando no estabas.

Tan real... que nunca te fuiste.